Esta poesía infantil se adapta al lenguaje de los niños y su musicalidad permite compartir su lectura con los más pequeños.
"Guarda mi niña desmelenada,
sus palabritas de mermelada,
En el armario del corazón,
sus numeritos a trompicón.
Sobre vasitos de miel y ron,
locas abejas van dando brincos.
Con el uno, dos, tres y cinco,
Desde su trenecito canta su son.
Y sin que sea una casualidad
“a mi mamá,
¡la quiero una barbaridad!”
A la cunita está llegando,
Con cariñitos ya va pitando.
Hacía delante o hacía detrás,
Al escondite la encontrarás.
Lleva su tren un movimiento.
Esto no es frío, esto es el viento.
Entre arrumacos verdes claritos,
Sueña su madre con sus ojitos.
El trenecito luce orgulloso,
Un letrerito muy luminoso
Y sin que sea exageración.
“A mi mamá,
¡la quiero un montón!”
Día tras día y de mes en mes.
Hasta lo lejos lleva su tren.
Guarda en su cara un no se qué,
a su madre la trae muy del revés.
Y sin que haya más dilación
Con su “te quiero” a la estación."

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